
La familia arma Conóceme
Personas, lugares, oficios, música y época de su vida, con preguntas que guían y fotos de la familia. Cada recuerdo que suman, por escrito o con una nota de voz, se vuelve un capítulo que ustedes revisan antes que ella.
Cómo funciona
La familia prepara todo desde su cuenta. La persona mayor no crea cuentas ni contraseñas: toca su pantalla y escucha.

Personas, lugares, oficios, música y época de su vida, con preguntas que guían y fotos de la familia. Cada recuerdo que suman, por escrito o con una nota de voz, se vuelve un capítulo que ustedes revisan antes que ella.

Desde la cuenta se genera un código de seis caracteres o un enlace de un toque. En su tablet o su teléfono se abre abuels, se escribe el código o se toca el enlace, y listo. Sin contraseñas, y se puede desvincular cuando quieran.

Una sola pantalla con cuatro botones grandes: Mi historia, Jugar, Mi familia y Una tarea. Todo se escucha, y todo se puede responder con la voz o sin ella.
Lo que ve ella
Sus capítulos, ilustrados y narrados. Puede escucharlos, decir “Esto no fue así” o agregar lo que nadie sabía.
El Salón: el juego del día y juegos hechos con su vida. Cada partida suma una foto a su álbum.
Tarjetas con foto que abren el teléfono o WhatsApp, y los mensajes de la familia, que puede responder con la voz.
Algo útil y suyo: pasar una receta, ponerle nombre a una foto, contestar la pregunta del día.
Una conversación con voz y una cara amiga, que siempre dice que es una inteligencia artificial.
Lo que ve la familia
Cada capítulo llega primero a la familia. Un control de tono y otro de fidelidad marcan lo que no suena adulto o lo que nadie contó, junto a la grabación original.
Sus respuestas, sus correcciones y los juegos que prefirió dejar. La familia lo ve y lo respeta.
La familia le deja mensajes con foto o con voz, y recibe sus respuestas.
Una vista previa de su pantalla, tal como la ve ella, sin cambiar ni guardar nada.
Lo que nunca guardamos
Ni diagnósticos, ni medicación, ni condiciones.
Los juegos no miden ni califican a nadie.
Una preferencia se guarda como preferencia, nada más.
No usamos reconocimiento facial: ¿Quién es? usa los nombres que pone la familia.
Los pagos los procesa el proveedor de pagos, no abuels.